sábado, 14 de agosto de 2010

József Mindszenty

Esta mañana mi estima intelectual ha remontado varios sótanos, gracias a la lectura del último artículo de mi admirado de Prada en XLSemanal: Todo un personaje, aún no subido a la web de la revista.

Reconoce de Prada no haber oído hablar hasta ahora mismo de József Mindszenty, el Cardenal Mindszenty, mientras que yo ya leí sus memorias en mis tiempos universitarios. Fue durante mi etapa más activamente anti comunista, los primeros 80 del siglo pasado, cuando los misiles estaban en ristre, el tiempo en que me emocionaba con el martirio de Popieluszko, seguía con atención y criba las informaciones de las guerras de Angola y El Salvador, y leía a Solzhenitsyn, Valladares y, por supuesto, Mindszenty; cuando, en 1980, hice descorchar una botella de cava a mi padre para celebrar la elección de Ronald Reagan como Presidente de los Estados Unidos.

De Prada imagina al Cardenal Mindszenty un poco turbulento, un tanto impulsivo, un mucho tozudo y discutidor (...) esa voluntad acérrima de enfrentamiento con el poder temporal. Yo, sí y no, aunque mi recuerdo es vago transcurridos tantos años; pienso que, como a Fisher y a tantos otros antes y después que él, le consumía el Honor de Dios, que es la salvación de las almas, y que actuó con la tozudez y la valentía de la santidad pura.

En todo caso, una figura que rescatar del olvido, para que sirva de inspiración y nos de el coraje que piden los tiempos.
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