jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Un año más, y van seis, todos los que hacemos este blog (o sea, yo) queremos desearos a todos una muy felices y santas fiestas de Navidad.

El motivo escogido es, esta vez, un fresco del claustro de la Colegiata de Alquézar, Huesca, siglos XV a XVI. Esta población, curiosamente, está ligada para mí al verano, pues ha sido punto de partida y llegada de mis tres descensos del río Vero. La otra razón por la que lo empleo es que la foto está hecha por mi hermano Carlos, que es quien, con su familia, me la ha enviado.

Estoy casi seguro de que muy pocos más han felicitado la Navidad con esta pintura:

¡FELIZ NAVIDAD!

© Carlos Tarifa Valentín-Gamazo



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domingo, 12 de diciembre de 2010

"El profesional es sujeto de derechos y debe ser consciente de que puede exigir"

Entrevista publicada en Diario Médico,

OLLERO CODIRIGE EL MÁSTER DE BIOÉTICA Y BIOJURÍDICA

Por segundo año consecutivo la Universidad Rey Juan Carlos, en colaboración con el Colegio de Médicos de Madrid, inicia su máster de Bioética y Biojurídica como título propio de dicha universidad.

Marta Albert, María Dolores González y Andrés Ollero.

Andrés Ollero, profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos y codirector del máster junto con Manuel de Santiago, presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Madrid, afirma que este año "se ha mantenido que las clases se impartan la tarde los viernes y la mañana del sábado". Además, durante el curso "se acentúa el análisis de los casos clínicos y los talleres que los alumnos trabajan en casa y que periódicamente se debaten".

María Dolores González, secretaria del máster y exalumna, afirma que desde su experiencia el máster contribuye a "ver la Medicina desde un segundo plano. El teórico hace referencia a la formación técnica del profesional, pero en un segundo nivel estaría la relación médico-paciente, la vinculación del mundo jurídico con el médico, etcétera, ámbitos que el facultativo desconoce".

La dirección del máster no se olvida de los cambios normativos y las implicaciones éticas que han tenido hechos como la entrada en vigor de la nueva ley del aborto.

Mayor protagonismo
Marta Albert, subdirectora del máster, dice que este año "se ha intensificado el módulo sobre objeción de conciencia. El médico se enfrenta todos los días a decisiones no sólo técnicas sino también relacionadas con la ética y el derecho para la que no tiene respuesta".

En este punto, Ollero afirma que "el médico tiende a situarse como objeto de la norma jurídico y no como sujeto activo". Por eso "son importantes los conocimientos en materia jurídica, ya que el médico debe saber qué puede exigir, pues de lo contrario estará sujeto a lo que dispongan los políticos de turno. No se puede ser sujeto pasivo, sino activo, de tal forma que el facultativo forme su propio criterio sobre temas éticos y jurídicos y no los transfiera a otros ámbitos". Albert afirma que "lo que se detecta entre los profesionales es un déficit de conocimiento, pues tiene una visión distorsionada del Derecho. Tienen en el Derecho una fe que luego no cubre las expectativas".

La falta de formación del profesional es algo en lo que coincide María Dolores González, pues es necesaria para "humanizar la medicina y ver de forma más justa la relación médico-paciente".


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viernes, 26 de noviembre de 2010

Persecución religiosa en la Universidad de Barcelona

Más sobre el laicismo reptante y reptilente que crece entre los hierbajos y amenaza con quemarnos en la hoguera de su fanatismo.

Lo que he encontrado hoy procede de Barcelona y cuenta con testigos oculares de mi más total confianza, la burricie laicista inflama a los jóvenes cachorros de la Universidad de Barcelona con la misma pasión que en el pasado envenenó de marxismo las aulas universitarias. Observen el contraste con el lema que campea en su escudo...

La noticia esta obtenida en Forum Libertas.

Persecución religiosa en la Universidad de Barcelona
Movimientos y asociaciones de estudiantes de la Zona Universitaria incitan al boicot de las celebraciones eucarísticas en las capillas de las diversas Facultades. Un grupo prometió “acabar con la capilla” si salía elegido en las elecciones al Consejo de Estudios.

Por Juan Francisco Jiménez Jacinto

La Pastoral Universitaria (SAFOR Diagonal) ha denunciado la persecución religiosa a la que se está sometiendo a las capillas ubicadas en las Facultades de Económicas y Química de la Universidad de Barcelona (UB) y al propio organismo católico.

El SAFOR Diagonal es el Servicio de Asistencia y Formación Religiosas que promueve la Pastoral Universitaria del Arzobispado de Barcelona en la zona del Campus Diagonal que aúna facultades de las universidades de Barcelona y Politécnica de Cataluña.

El organismo denuncia que varios movimientos y asociaciones de estudiantes de la Zona Universitaria están llevando a cabo varias iniciativas contra la libertad religiosa. La última de éstas ha sido la distribución de carteles por las universidades para incitar a que se acuda todos los miércoles a la Capilla de la Facultad de Química para boicotear la celebración de la Misa.

Este hecho supone un escándalo, no solamente por la iniciativa de esos grupos en sí, sino por el inmovilismo que hasta ahora han demostrado las autoridades universitarias, que no han intervenido en nombre de la libertad de culto.

La promesa electoral de “acabar con la capilla de la universidad

Un alumno de Económicas de la UB, Juan Miguel Borda, escribió una carta al diario La Vanguardia avisando de las consecuencias del laicismo agresivo que se están dando en la UB. El estudiante explicaba que en las elecciones al Consejo de Estudios de la Facultad, un grupo de personas pertenecientes a una candidaturairrumpió” en la clase para explicar “lo que harían en caso de salir elegidos”. Al parecer “su gran promesa” consistía “en acabar con la capilla de la facultad.

Según explica en la misiva el estudiante, el representante finalizó su discurso visiblemente emocionado afirmando: “Las confesiones privadas no tienen sitio en nuestra universidad pública”.

El estudiante reconoce que se asustó al ver en los pasillos carteles que convocaban al debate sobre el tema en los que aparecía una iglesia ardiendo.

Parece que una religión moderna llamada laicismo se está extendiendo actualmente –constata el autor de la carta-. En mi opinión, imponer el laicismo a todos es igual de aberrante, inquisitorial y tiránico que imponer una sola religión a todo el mundo”.

Borda concluye que el laicismo va en contra de la libertad e “impone su creencia laica igual que el fundamentalismo obliga a practicar su credo.

El laicismo arremete en la universidad

El SAFOR explica que junto con varios profesores y estudiantes se están llevando a cabo los y trámites oficiales correspondientes “para que toda esta persecución cese”. Al cierre de esta noticia los representantes de SAFOR se están reuniendo con la decana de la Facultad de Económicas y después se dirigirán, como cada miércoles, a celebrar la liturgia de la eucaristía. Se ha pedio puntualidad a los asistentes porque “quizá cerraremos con llave” debido a que “se prevé que haya altercados”.

La asociación afirma que “con todo esto, no queremos crear miedos y temores al asistir a la Santa Misa” y explica que lo que pretenden es “haceros partícipes de una realidad existente, a la cual tenemos que combatir del mismo modo que tantos y tantos católicos han combatido a lo largo de toda la historia de la Iglesia”.

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martes, 23 de noviembre de 2010

Laicismo reptante

La gente nos acusa de exagerados, que no hay ninguna persecución, que vivimos en un mundo de libertad inconmensurable, que somos unos paranoicos, etc. Bueno, cada uno es muy libre de pensar lo que quiera, como yo de pensar que sí hay una persecución, si no de la Iglesia -que también-, por lo menos de la fe, de cualquier fe; pero especialmente, en España, por razones obvias, de la cristiana, mejor dicho, de la católica.

Yo aviso, y el que quiera oír que oiga. Hay una ofensiva ensordecedora, que copa la atención periódicamente: la guerra de los crucifijos, la reforma de la ley de libertad religiosa, la casilla de la renta para la Iglesia, etc. Pero hay multitud de operaciones de comando, escaramuzas, acciones de sabotaje, que van minando posiciones y construyendo muros de sectarismo ladrillo a ladrillo, tan imperceptible como sólida y constantemente.

A veces me siento como esos departamentos de las agencias de espionaje que monitorizan los medios de comunicación en busca de mensajes en clave de las agencias rivales. Veamos mi penúltimo descubrimiento: Granada Hoy del viernes 19 de noviembre de 2010, página 31, tres columnas con foto, mitad de abajo a la izquierda: "Córdoba quiere anular las ayudas a grupos de mujeres confesionales". La entradilla dice: "El Consejo Municipal [de las Mujeres] intenta identificar las creencias de las componentes de las asociaciones".

El objetivo es excluir a los colectivos confesionales de las ayudas que reparte la Delegación de Igualdad; para esto, se acordó que en la próxima sesión "se presenten propuestas sobre cómo identificar a las asociaciones de mujeres". En una reunión del pasado 20 de marzo, la presidenta de la Plataforma de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres propuso que las mujeres que pertenezcan a los colectivos que reciban las ayudas "no representen a ninguna Iglesia". Se afirmó la "necesaria laicidad" de todo colectivo femenino que aspire a las ayudas, para lo que hacen falta los mentados mecanismos de inquisición de creencias.

Los reptiles venenosos
serpentean entre los matojos
si no queréis que os muerdan
abrid bien los ojos.

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martes, 16 de noviembre de 2010

Cómo convertirse en un icono progre

Pijoprogres, por Fernando Díaz Villanueva

El mejor y más decoroso modo de ser pijo a la moda hoy en día es ser, al mismo tiempo, un progre de manual. Este axioma podría reformularse a la inversa y seguiría siendo válido: el mejor y más decoroso modo de ser un progre de manual es ser un pijo a la moda. Y no porque todos los progres sean pijos, ni todos los pijos progres, sino porque la fusión de ambas condiciones se ha demostrado una fórmula magistral.

No es casualidad que ya sean legión los que, venidos de un lado y del otro, hayan decidido convertirse en pijoprogres, último eslabón de una virtuosa cadena que ha conseguido, al fin, aunar tranquilidad de espíritu y de bolsillo.

Hace sólo unos años eso parecía imposible. Ser de izquierdas requería la exteriorización de ciertas actitudes, y sobre las opiniones políticas aleteaba amenazador el fantasma de la coherencia. De ahí que los ancestros ideológicos del progre actual, los pelmazos setenteros de Cuadernos para el Diálogo y Temas , se preocupasen tanto de parecer pobres, de ir hechos unos adefesios y, sobre todo, de pasar largas y provechosas horas en compañía de los obreros en tascas del extrarradio, dándole a los callos guisados y al vino peleón.

Ser izquierdoso consistía, aparte de en profesar un odio africano a los Estados Unidos y al capitalismo, en semejarse a un currela, evitando así cualquier concesión a la moda (burguesa), al buen gusto (burgués) o a la ostentación (burguesa). El Alfonso Guerra de la Transición, Arfonzo, era su santo varón, y la insufrible y repipi Rosa León su modelo de elegancia y compostura femeninas.

Eso, evidentemente, ya es historia. Hoy, lo normal para los apóstoles del Progreso es gastar trajes italianos de mil euros, vivir en lujosos apartamentos de barrios exclusivos y, como principio y motor primero, no privarse nunca y bajo ninguna circunstancia de nada. En nombre del Progreso, claro. El pionero fue el mismo Arfonzo, que pasó de las gafotas cuadradas y la trenca raída al peluco suizo y el terno de alpaca en un pispás. Pero le sobraba osamenta y le faltaba elegancia y hondura intelectual. Por suerte, ahí estaban los protoprogres actuales para enderezar el rumbo, dando a luz una nueva casta que es la que hoy domina esta parte del mundo que aún llamamos España.

Pablo Molina, que ha dedicado varios años al estudio de la clase emergente –ya dominante–, ha encontrado ciertos patrones de conducta que se repiten en toda la población observada. Desde el más humilde gafapasta imitador de Pablo Motos que se pasea arrastrando su ejemplar de Público por las exposiciones de arte de vanguardia con aire de suficiencia hasta la aristocracia del gremio, que se muestra exuberante en la gala de los Goya, todos comparten un interés común: el dinero, la pasta, la guita, el parné, los billetes verdes que todo lo pueden y a todos contentan.

Esa fijación ha obrado la maravilla de que entre la alta progresía española se dé una concentración de capital equivalente a la que, en tiempos, disfrutaban los magnates de la industria pesada vizcaína y los empresarios del textil catalán juntos. Eso es mucho dinero, de ahí que la tele sea suya (en todos los sentidos), que los bancos de inversión les adoren, que los chefs y los diseñadores de postín se los rifen y que hasta la derechona de la que echan pestes caiga rendida a sus encantos.

Pero no son despiadados estraperlistas como los que triunfaban en la posguerra trapicheando con sacos de garbanzos y bidones de gasolina. Nada de eso. Son la conciencia de la sociedad, el tejido sano sin el cual el cáncer del embrutecido egoísmo capitalista se habría extendido ya por todo el cuerpo social. Son necesarios, y así nos lo hacen ver. Si viven a todo trapo es porque se lo merecen, lo que no significa, obviamente, que los demás podamos hacer lo mismo. Ellos, nosotros, simples zánganos que trabajamos para llevar un mediano pasar, son, somos, la verdadera amenaza.

Que se lo digan a Al Gore, que vela por la limpieza de los cielos contaminándolos sólo lo justo con su avión privado para transmitirnos, cheque mediante, la buena nueva. O a Noam Chomsky, incansable batallador anticapitalista que, sin embargo, procura colocar su bien ganado dinerito en los mercados especulativos, para que pase a sus hijas con algún cero de más. O a Ana Belén, santa madre del pijoprogrerío patrio, que lucha denodadamente por un mundo más justo desde su mansión de La Moraleja. La lista es tan larga como un chorizo de Cantimpalo, dicho sea esto sin segundas intenciones.

Pablo, que nunca ha permitido que una prosa coñazo e inaccesible le estropee un buen análisis, da cuenta de todo y de todos. Se pregunta, además, el porqué y el cómo para que usted, o yo, o nuestro respectivo vecino, pueda llegar también, si así le place, a alcanzar la magistratura pijoprogre, que en justicia merecemos todos. Tan sólo debe cumplir una condición: coja sus principios, métalos en una botella y arrójelos al océano, a ser posible el Pacífico.

Pensándolo bien, a mi ya se me han quitado las ganas. ¿Y a usted?

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martes, 12 de octubre de 2010

Objetores criminales

Juan Manuel de Prada en Religión en Libertad el 10 de octubre de 2010

En unos pocos años, los objetores de conciencia se convertirán en seres asociales, en peligrosos criminales.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobaba el otro día una resolución por la que solicita a los Estados miembros que respeten el derecho a la objeción de conciencia de los médicos que se nieguen a perpetrar abortos. Tal resolución se adoptó después de una votación apretadísima; y como resultado de la tramitación de sucesivas enmiendas a un texto originario que proponía exactamente lo contrario: es decir, exhortar a los Estados miembros a impedir el ejercicio de tal derecho, convirtiendo a los objetores en criminales. Ingenuamente, podríamos creer que se trata de una victoria de la objeción de conciencia; cuando, en realidad, se trata de una paso más en la paulatina conculcación de este derecho, que se ha convertido en una suerte de «concesión graciosa» que los Estados permiten, cuando y como les apetece o conviene. Pues desde el momento en que aceptamos que los derechos humanos, «indivisibles, inviolables e inherentes» a la persona, pueden ser remodelados, redefinidos, desnaturalizados o simplemente negados mediante votaciones o mayorías parlamentarias, hemos aceptado su conculcación.

Quienes promueven esta desnaturalización actúan de forma muy astuta, en su propósito de crear artificialmente una «opinión pública» favorable a sus manejos. Para lograr sus propósitos, desarrollan un activismo incansable en los organismos internacionales, donde se redactan textos en los que se redefinen constantemente los derechos humanos. Tales textos carecen de valor jurídico, pero tienen una gran importancia política, pues —por estar bendecidos desde instancias de tanto «predicamento»— crean un espejismo de «consenso internacional» y aparecen revestidos de una legitimidad de la que en realidad carecen. El Consejo de Europa es uno de los centros favoritos de los promotores del Nuevo Orden Mundial, desde el que se evacuan documentos sin valor jurídico que luego son asumidos por el activismo proabortista e introducidos en el lenguaje político, hasta que acaban siendo adoptados por los Estados, que a la vez que fingen obedecer una instrucción internacional pueden presumir de respetar los procedimientos democráticos (votaciones, mayorías parlamentarias, etcétera). Así se impone una nueva y más sibilina forma de totalitarismo que, a diferencia de los totalitarismos antañones, ya no actúa desde una esfera política exterior, sino modelando a su gusto y conveniencia la esfera interior o conciencia del individuo, mediante la manipulación de la «opinión pública» (que es como eufemísticamente se llama al rebaño sometido y adoctrinado).

En esta votación los promotores del Nuevo Orden Mundial no consiguieron aprobar un texto que satisficiera sus propósitos, por un levísimo error de cálculo. No importa: volverán a intentarlo en unos pocos años, y lograrán aprobar la ansiada resolución que exhorte a los Estados miembros a impedir el ejercicio de la objeción de conciencia. Cuando los Estados miembros la incorporen decididamente y sin ambages a sus legislaciones (en España ya la están incorporando sibilinamente, convirtiendo a los objetores en apestados), la «opinión pública» habrá dejado de resistirse. En unos pocos años, los objetores de conciencia se convertirán en seres asociales, en peligrosos criminales que pretenden impedir el libre ejercicio del sacrosanto "derecho al aborto". Así actúa el Nuevo Orden Mundial: con la irreprochable lógica del Mal.

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martes, 5 de octubre de 2010

Religión y sociedad civil

Dio que hablar el pasado mes de septiembre este artículo de Monseñor Jaume Pujol Balcells, Arzobispo de Tarragona, dirigido a los fieles de su diócesis, y por lo de siempre:

Todo ello implica también la obligación de no obedecer en conciencia cuando las leyes de las autoridades civiles se oponen a las exigencias del orden moral: “Hay que obedecer a Dios antes que los hombres” nos recuerdan los Hechos de los Apóstoles. Y ello es especialmente grave si esas leyes van en contra de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural.

Cuánto cuesta a algunos aceptar que se proponga esta visión de la vida humana junto con las suyas; para mí es que en el fondo les produce remordimientos, y no quieren ni oírla.

Naturalmente, los mismos pasaron de puntillas u obviaron olímpicamente lo que precedía inmediatamente al texto anterior:

Pero en toda relación humana hay contrapartida; por tanto, los ciudadanos tienen también unos deberes en relación a las autoridades civiles: han de considerar a sus superiores como representantes de Dios —así lo recuerda el Compendio—, ofreciéndoles una colaboración leal para el buen funcionamiento de la vida pública y social. Esto conlleva el amor y el servicio de la patria, el derecho y el deber de voto, el pago de los impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva.
A ver quien dice cosas así hoy día...

A continuación, el texto completo:

Además de recordarnos las obligaciones entre padres e hijos y las que surgen de las relaciones familiares el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, al estudiar el cuarto mandamiento de la ley de Dios, nos recuerda también las obligaciones inherentes a las relaciones entre las personas y las autoridades civiles.

A este respecto habría que recordar que la palabra ministro —y bajo esta expresión hay que considerar a todos aquellos que detentan algún poder público— deriva del latín y significa “servidor”. Por lo tanto, a la hora de pensar cómo se ejerce la autoridad en los diversos ámbitos de la sociedad civil, hay que tener esa referencia. Se trata de un servicio que está obligado a respetar los derechos fundamentales del hombre, una justa jerarquía de los valores, las leyes, la justicia distributiva y el principio de subsidiariedad.

Recuerdo como una persona que pasaba unos días de descanso en Suiza, me decía que le explicaba orgulloso a un amigo que los funcionarios de ese país tienen muy claro que su función es la de servir a los ciudadanos que se acercan para solucionar alguna dificultad administrativa, lo que hace que el ciudadano no tenga miedo de enfrentarse a la administración pública y, al mismo tiempo, valora y respeta el trabajo del funcionario que intenta ayudarle. Puede parecer utópico, pero es lo que sería de desear. Después de todo, a los ministros y a los trabajadores de la administración pública los ponen y los pagan los ciudadanos. Cada uno, en el ejercicio de la autoridad, debe buscar el interés de la comunidad antes que el propio —lo que se llama el bien común—, y debe inspirar sus decisiones en la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo.

Pero en toda relación humana hay contrapartida; por tanto, los ciudadanos tienen también unos deberes en relación a las autoridades civiles: han de considerar a sus superiores como representantes de Dios —así lo recuerda el Compendio—, ofreciéndoles una colaboración leal para el buen funcionamiento de la vida pública y social. Esto conlleva el amor y el servicio de la patria, el derecho y el deber de voto, el pago de los impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva. Todo ello implica también la obligación de no obedecer en conciencia cuando las leyes de las autoridades civiles se oponen a las exigencias del orden moral: “Hay que obedecer a Dios antes que los hombres” nos recuerdan los Hechos de los Apóstoles. Y ello es especialmente grave si esas leyes van en contra de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural.

Toda esta doctrina se encuentra ampliamente desarrollada en las cartas de San Pablo y también en las de San Pedro. Así, pues, los cristianos no hemos aprendido todo eso como una novedad de los últimos siglos con los avances que han traído el sistema democrático y el desarrollo de las libertades individuales. Se trata de una doctrina de ley natural que también nos recuerda el Nuevo Testamento. Lo que hace falta es que todos, unos y otros, la vivamos responsablemente.