viernes, 17 de mayo de 2013

Los padres y la sociedad deben educar teniendo en cuenta la diferenciación de sexos

Josep Barnils, presidente de la Asociación Europea de las Escuelas de Educación Diferenciada, insiste en no tratar por igual en los centros a chicos y chicas para un mejor rendimiento

BELÉN RODRIGO / CORRESPONSAL EN LISBOA / CHEQUE ESCOLAR

Chicos y chicas tienen ritmos de aprendizaje y madurez diferentes, que crecen a un ritmo distinto. De ahí que la enseñanza diferenciada (aquella que educa teniendo en cuenta dichas particularidades) pretenda que se trate a cada alumno en función de sus características para que los resultados escolares sean mejores. «Debemos tratar a cada niño de acuerdo con sus características», explica a ABC Josep Barnils, presidente de la Asociación Europea de las Escuelas de Educación Diferenciada. Insiste en que no se trata de tener colegios que segregan por sexo, «ese no es el objetivo» sino conseguir que todos los centros, la sociedad y la familia «tengan en cuenta esas diferencias».

Lisboa ha acogido el IV Congreso de Educación Diferenciada, en el que se han reunido centenas de especialistas de todo el mundo para debatir dicha enseñanza. «Ha sido un congreso divulgativo, no científico, y esperamos que de aquí salgan las líneas de formación en todo tipo de escuelas. Pretendemos ayudar a los profesores a través de cursos on-line», explica Josep Barnils.

Diferencias en el aprendizaje
«Un niño de 12 años es un niño, pero una niña de la misma edad es casi una mujer», subraya Barnils. Asegura que entre los 6 y los 10 años comienzan las diferencias en el aprendizaje de chicos y chicas pero cuando es más evidente es entre los 10 y los 17 años. «Con 11 y 12 años tenemos diferencias radicales», añade. Las chicas, por ejemplo, aprenden a escribir muy rápido y leen mejor mientras que los chicos se distraen más en clase. «Es imprescindible tener en cuenta esas diferencias porque de lo contrario los resultados pueden ser los opuestos a los que pretendemos».

El presidente de la Asociación Europea de las Escuelas de Educación Diferenciada pone como ejemplo la campaña de prevención llevada a cabo en EE.UU. para evitar el consumo de las drogas entre los adolescentes usando como lema «La droga es un peligro, aléjate». Entre las chicas, este mensaje funcionó y bajó el consumo, pero con los chicos se consiguió lo contrario. «Se utilizó la palabra peligro y los chicos, a esas edades, lo entienden como un desafío, quieren demostrar que se arriesgan más que sus amigos, y el consumo aumentó». Algo que no hubiese ocurrido si al diseñar la estrategia «se hubiese tenido en cuenta la diferencia de sexos».

Centros de enseñanza diferenciada
A nivel mundial existen 240 mil escuelas en las que chicos y chicas estudian por separado con aproximadamente 46 millones de estudiantes. «Unas cifras basadas en un estudio en el que incluimos los datos de 70 países y que debemos entender como un resultado parcial porque no recoge los datos de países como India, Rusia, China y países africanos en los que se opta mucho por la educación diferenciada». En España «están aumentando poco a poco, aunque no llega al 1% del total de colegios», afirma Josep Barnils.

Lo que le parece más preocupante en este aspecto es saber que hay colegios, en algunas comunidades, «a quienes se les niega la subvención si optan por la separación de sexos y otros no abandonan la enseñanza mixta porque tienen miedo de sus superiores». Asegura que «se puede educar igual basándose en estas diferencias en los colegios mixtos aunque cuando en los centros los alumnos están separados por sexo resulta más fácil conseguir los objetivos». Es decir, no se trata de ser mejor o peor sino que faciliten el trabajo.

En la enseñanza mixta «los resultados también se consiguen pero el esfuerzo es mayor». Recuerda también que los padres que optan por este tipo de centros ((diferenciados)) están convencidos de los resultados, «saben que la disciplina es mejor y no existe acoso escolar. Están mucho más tranquilos, sobre todo con las chicas».

Un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) demuestra que existe una diferencia entre los resultados escolares de chicos y chicas, siendo los resultados femeninos superiores. «Si en España existe un porcentaje medio de fracaso escolar del 28% el de los chicos es de 36% y el de las chicas de 23%», destaca Barnils. Los chicos, cuando reciben un acompañamiento educativo personalizado y apoyado logran mejores resultados.

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