domingo, 9 de marzo de 2008

Obispos y ayatolás

«Es grave que en mi partido comparen a los obispos con los ayatolás»

Entrevista a Gotzone Mora, en La Razón, 8 de marzo de 2008

-¿Cómo compatibiliza el ser católica y socialista?
-No es fácil. Para mí lo más importante es haber descubierto que Dios es real, no un concepto. Dios se ha encarnado y nos deja la fuerza de la Eucaristía, donde reside el auténtico poder de los cristianos. Entendí que el PSOE era una institución donde como cristiana podía dar la vida para que otros tuvieran vida, como hizo Jesús, y pensé que en este partido era respetada en mi fe, mi libertad religiosa y en mi confesión católica.

-Y, en estos momentos, con un conflicto abierto entre algunos miembros de la cúpula del PSOE y la jerarquía de la Iglesia...
-Se hace muy duro ver que no dejan que tus pastores se expresen en libertad, e incluso son chantajeados por no participar del pensamiento reinante. No se puede afirmar que se irá contra los acuerdos Iglesia-Estado si siguen ejerciendo su libertad de expresión. Y me parece grave que miembros eminentes de mi partido hayan comparado a los obispos con los ayatolás. Ya quisieran en esos países haber tenido las consecuencias culturales y las libertades a las que tanto ha contribuido la Iglesia católica. En este momento no es fácil ser católica y socialista aunque hay muchos católicos en el PSOE. Algunos de ellos me dicen: «Gotzone, ¿que hacemos?» Es una respuesta difícil.

-Con una Constitución que proclama la aconfesionalidad del Estado, ¿cómo debe ser tratada la Iglesia?
-Se debe, ante todo, reconocer la libertad religiosa que, no sólo es un derecho humano, sino en el caso de España forma parte de nuestra configuración cultural. Así lo entienden países como Reino Unido, Suecia, Dinamarca o Italia, porque conceptos como el de persona, o instituciones como la Universidad no existirían ni se comprenderían sin la Iglesia Católica, al menos de la manera que los conocemos.

-¿Por qué se empeña la izquierda en una educación pública y laica?
-Quizá en algún momento, por la contraposición izquierda-derecha y religión pudo tener algún sentido, pero hoy proclamar que la enseñanza sea únicamente laica es participar de la concepción del pensamiento único. Si en la izquierda reconocemos distintos modelos antropológicos, tenemos que reconocer modelos distintos en educación. Si se ponen impedimentos a la libertad de elección de centro, el sistema se puede acabar convirtiendo en una forma de control de la formación de las personas al arbitrio del partido que esté en el poder. Urge un pacto entre todos en este tema, que ahonde en la libertad de pensamiento y de educación.

-¿Se enmarca en este contexto la polémica por la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía?
-Algunos han dicho que la Iglesia quería tutelar desde la fe a los españoles. Que yo sepa el proyecto católico no se impone a nadie, es para los católicos y para aquellos que libremente quieran optar por él. Sin embargo, Educación para la ciudadanía si que es tutelar la moral de todos los españoles por decreto ley. Es muy peligroso.

-Su oposición a ETA, le ha hecho muy popular, y ahora, militando en el PSOE, trabaja para un ejecutivo autonómico del PP. ¿Cree que la valoran suficientemente?
-Estamos en Cuaresma, no me tiente que soy una pobre mujer. Las gentes buenas me quieren y siento cada día el amor y la ternura de Dios y de mi familia. En todos los sitios hay dificultades, pero en este momento mi deber como católica, responsable política, pero sobre todo madre, esposa e hija, es decir que no se puede votar a José Luis Rodríguez Zapatero, no sólo porque no se llega a final de mes, o porque se ha dejado que el terrorismo tenga ventaja. La gente buena de los distintos lugares de España no se fía de quien falta a la verdad, queriendo provocar tensión y drama para que a él le vaya bien. ¿Quién quiere tener un presidente así? Yo no.

-¿Qué le parece la elección de Rouco al frente del Episcopado?
-En tiempos difíciles hacen falta referentes claros. El cardenal Rouco ha transformado muy positivamente la diócesis de Madrid. Los católicos, a nivel nacional e internacional, miran hacia él. Su palabra es de identidad clara, aliento y esperanza.
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